Casi todas las alarmas prometen lo mismo. La diferencia no está en la caja: está en cómo se comportan el día que alguien se acerca a tu carro, y en cómo quedaron instaladas. Esto es lo que miramos nosotros cuando alguien nos pregunta cuál le conviene.
1. Qué tan bien se calibra el sensor de impacto
Es lo primero que se nota y lo primero que la gente odia. Un sensor mal calibrado suena cuando pasa un camión y no suena cuando le rompen un vidrio.
Casi todas las alarmas decentes traen un sensor de doble etapa: un aviso corto cuando alguien roza el carro y la sirena completa cuando el golpe es de verdad. Lo importante no es que lo traiga, es que se pueda ajustar — y que quien lo instale se siente a ajustarlo contigo, en la calle donde vas a parquear, no en el taller.
Si te entregan el carro sin haber probado el sensor delante tuyo, la instalación no terminó.
2. Si corta el motor, y cómo
Una alarma que solo suena es un aviso. Una que además corta el arranque es un problema para el que se lo quiere llevar.
Aquí sí hay diferencias que importan:
- Corte por relé, cableado al circuito de arranque. Es el que hacemos nosotros: si el módulo falla, el carro arranca igual.
- Corte por empalme, con cinta sobre un cable pelado. Es más rápido de instalar y más barato. También es el que aparece suelto al año y medio.
Pregunta siempre cómo van a hacer el corte. La respuesta te dice más del taller que de la alarma.
3. El alcance real del control
En la caja dice 80 metros. En la calle, con un edificio de por medio, son 20.
No es que mientan: el dato de la caja se mide en campo abierto. Lo que sí puedes comparar es si el control te confirma que la orden llegó — los que vibran o tienen pantalla te dicen que el carro te oyó. Los que no, te dejan apuntando el llavero al aire desde la ventana.
4. Qué pasa cuando se acaba la batería
Dos baterías distintas, y las dos se acaban.
La del control es una pila de reloj. Dura entre uno y dos años y cuesta poco; lo único que importa es que sea una pila común, no una que toque encargar.
La del carro es el caso interesante. Una alarma buena consume poquísimo en reposo — menos de 30 miliamperios — y sigue funcionando un rato aunque le desconecten la batería. Si el carro se queda quieto tres semanas y no prende, no siempre es culpa de la alarma, pero vale la pena preguntar cuánto consume.
5. Si hay repuestos en Bogotá
Esta es la que nadie mira y la que más duele.
Una alarma importada de una marca que no distribuye nadie aquí funciona perfectamente hasta que se le daña el control. Ahí te toca cambiar el sistema completo, porque no hay un control suelto que comprar.
Antes de decidirte, pregunta por el repuesto más común: ¿cuánto vale un control nuevo y en cuánto lo tienen? Si la respuesta es «toca pedirlo», ya sabes.
Entonces, ¿cuál elegir?
Depende de dónde duerme el carro y de cuánto lo mueves. No hay una respuesta que sirva para todos, y desconfía del que te dé una sin preguntarte primero qué carro tienes.
Si nos cuentas el modelo y dónde lo parqueas, te decimos cuál le sirve, cuánto cuesta instalado y cuánto nos demoramos. Sin vueltas.


